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El Pequeño Pony no perdió tiempo, dijo que la periodista Sra. Barriada, no le sirvió de referencia para mandar sus notas, pues, andaba más perdida que el hijo de Limberg con eso de la libertad de culto en la Constitución, como si aquí no hubiera eso. ¡Caballero pilas por fa!
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Rogelio Córdova
A Pequeño Pony, sí ese mismo, Rainbow Dash, lo mandaron a cubrir la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba. Sí señores, ¿y sabes que hizo ese animalito encantador? Ok, del Pony Herald lo mandaron a la Mayor de Las Antillas, y en vez de estar atento a lo que hacía o decía el sumo pontífice, se la pasaba escuchando las noticias en una radio desde Varadero todo el acontecer religioso, ni siquiera sudó la gota gorda, y si lo hizo, ¿adivinen qué? fue en la playa con ese sol abrazador. ¡Sí Señores! Dice Pequeño Pony que es una ricura ir de paseo a Cuba, que los cubanos deben apreciar lo que tienen, pues, en otro países, los millonarios los dejan sin playas y sin lugares lindos que visitar.
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Snif..Snif...pequeño pony no te vayas, aquí hay seguridad
comida, diversión, playa, libertad, de todo |
Aaaahhh....! Un periodista cubano se encariñó con Pequeño Pony y se puso a llorar cuando le dijo que ya llegó la hora de partir a Panamá. La despedida causó dolor entre todos los colegas periodistas que como él, no fueron a cubrir nada y se la pasaron parrandeando en Cuba. ¡Sí señores! ¿Quién como Rainbow Dash eh? Vivaracho ese. Tiene todo el linaje de los Córdova. Sabe cómo, cuándo y dónde hacer las cosas....jejejeje.
Ahí va de regreso a casa
Mi tierno Pequeño Pony
Con estos tranques infernales en Panamá, a Vaquín, nuestro amiguito de esta fábula real, se le ocurrió mandar a arreglar su bicicleta para ir al trabajo, allá en la Gonlack. Ese Vaquín... es un malandrín. ¿Sabían que en las misas de los domingos él es un sacristán, y lo peor, es que se toma el vino del sacerdote y este tiene que simular estar bebiendo algo, pero con mucha roña por esa traversura del Vaquín. ¡Oño Vaquita pa' chuposa!
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| Foto carnet de prensa de Vaquín |
Vaquín vive en una comunidad que cuenta con un gran potrero, él trabajaba en el Potrero Herald, pero mejor prefirió dedicarse a lo que más sabe hacer, dar leche, y por eso trabaja en la Gonlack. Pues bien, ese Vaquín se la pasa chupando guaro con sus amigotes allá en el potrero, se escapa del trabajo, una vez llegó curda al trabajo, la leche le sabía a licor y el jefe lo regañó y lo pasó a trabajar al departamento de Ron con Pasas. ¡Sí señores! Y colorín colorado, este cuento se ha acabado....